Monitoreo del suelo y ahorro de agua: la experiencia de Agribo con los sensores SoilSense
Agribo es una empresa agrícola de gestión familiar que, a pesar de su crecimiento y de contar hoy con varios colaboradores, sigue manteniendo una tradición basada en el trabajo, la experiencia y la pasión.
La historia la cuentan Raffaele Bodano, cuarta generación al frente de la empresa, y Giacomo Marras, especialista en fitoquímica y socio técnico de referencia para la gestión fitosanitaria, nutricional y del riego.
En un contexto agrícola cada vez más complejo —donde la disponibilidad de agua ya no puede darse por sentada— Agribo decidió dar un paso adelante: monitorizar con precisión la humedad del suelo para regar solo cuando es necesario y de la manera correcta.
De la tradición a la innovación: por qué Agribo empezó a monitorizar el suelo
La necesidad surgió a partir de un problema muy concreto: la previsión de una fuerte reducción de los volúmenes de agua disponibles para riego, debido a las limitaciones impuestas por el organismo local de gestión hídrica.
“El objetivo era encontrar un sistema de monitoreo que nos permitiera ahorrar agua de forma controlada, sin provocar pérdidas de producción.”
En otras palabras: ahorrar agua, sí, pero sin poner en riesgo los rendimientos.
Por este motivo, Agribo comenzó a buscar una tecnología capaz de transformar el riego de una práctica basada en la costumbre a una decisión basada en datos reales del campo.
La elección de SoilSense: evaluación, comparación y soporte técnico
Durante el proceso de selección, Raffaele involucró a Giacomo, una figura técnica ya integrada en la gestión de la empresa, con competencias que abarcan desde la nutrición de los cultivos hasta la gestión del riego.
“Juntos analizamos el sistema y lo comparamos con otras soluciones del mercado. Al final, elegimos SoilSense porque era el que mejor se adaptaba a nuestras necesidades reales.”
La decisión no fue casual. Fue el resultado de evaluaciones prácticas y comparaciones directas. El objetivo era claro: contar con una herramienta realmente aplicable en campo y capaz de ofrecer indicaciones operativas concretas.
Datos continuos, mejores decisiones: los beneficios tras los primeros meses
Después de los primeros meses de uso, Agribo identificó una ventaja clave: la disponibilidad continua de datos, que permite tomar decisiones más precisas sobre:
- los intervalos entre riegos
- la duración de los riegos
- el momento óptimo de intervención
Anteriormente, el riego se gestionaba de forma bastante uniforme entre las distintas zonas, principalmente en función del tipo de aspersor. Sin embargo, los datos revelaron algo fundamental: el comportamiento del suelo puede variar considerablemente incluso a pocos metros de distancia.
“Hemos observado diferencias importantes debidas al tipo de suelo, que puede cambiar incluso entre zonas muy cercanas.”
Por esta razón, Agribo instaló los dataloggers en grupos de suelos homogéneos, logrando distinguir diferentes necesidades hídricas incluso entre parcelas vecinas. El resultado es una gestión más precisa y menos estandarizada, que se traduce en un uso más eficiente del agua.
Una app compartida que también apoya a los técnicos
Otro punto fuerte es la posibilidad de trabajar en equipo. Giacomo, por ejemplo, utiliza la aplicación como usuario invitado y puede seguir el comportamiento diario del sistema:
- qué ocurre cuando llueve
- cuándo comienza un turno de riego
- cómo responde el suelo
“Tengo la posibilidad de ver todo lo que sucede durante el día… la herramienta es realmente muy eficaz.”
Esto pone de relieve un aspecto importante: no se trata solo de una herramienta para recopilar datos, sino de un sistema de apoyo a la toma de decisiones compartido, útil también para ofrecer asesoramiento técnico más rápido y preciso.
Más allá del agua: monitoreo de la conductividad para una fertilización más precisa
Agribo no se limitó al control de la humedad del suelo. También se integró en campo una sonda de conductividad eléctrica, con un objetivo claro: mejorar la gestión de la fertilización.
El beneficio es doble:
- evitar que el fertilizante quede demasiado superficial, donde es menos eficaz
- evitar que se lave demasiado en profundidad, fuera del alcance de las raíces
El resultado es una mayor eficiencia nutricional y un ahorro de costes, ya que cada intervención es más precisa y realmente útil para el cultivo.
Un consejo para otros agricultores: “probarlo en el campo”
Cuando se habla de tecnología, la duda es siempre la misma: ¿funcionará realmente en mi explotación?
La respuesta de Agribo es práctica y directa: hay que probarlo en el campo.
“Uno de los factores que nos llevó a elegir este sistema fue la posibilidad de probarlo, a un coste accesible, mediante el alquiler.”
La opción de alquiler se considera una ventaja concreta, ya que permite experimentar sin afrontar de inmediato una inversión definitiva y, sobre todo, comprobar si el sistema se adapta realmente al propio suelo y a los cultivos.
Tecnología y tradición con SoilSense
En Quartu Sant’Elena, Agribo demuestra cómo una empresa hortofrutícola con cuatro generaciones de historia puede integrar innovación y conocimiento agronómico para trabajar de forma más eficiente. Gracias a los sensores SoilSense, Raffaele y su equipo cuentan con datos continuos para decidir cuándo y durante cuánto tiempo regar, adaptando los turnos a las diferencias reales del suelo y optimizando también la gestión de la fertilización mediante el monitoreo de la conductividad.
Un apoyo concreto para ahorrar agua y otros insumos, manteniendo al mismo tiempo una alta calidad de producción.
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